lunes, 23 de octubre de 2017

Nace el tercer bebé andaluz en salvar a su hermano de una enfermedad sanguínea

Fuente: https://elpais.com/ccaa/2017/10/13/andalucia/1507891819_937009.html



La consejera de salud, Marina Álvarez, (en el centro) en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.





"El resultado se ve ahora, pero la investigación en Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) empezó hace 30 años. El futuro lo piensas hoy", reflexiona satisfecho el doctor Guillermo Antiñolo, director de la Unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del Hospital Virgen del Rocío, donde recientemente nació una bebé que salvará a su hermano de una enfermedad que afecta a sus células madre y que podría degenerar en leucemia. Se convierte así en el tercer caso en Andalucía en el que se ha dado a luz a un menor tratado que es 100% compatible con la sangre de su familiar y que además queda libre de una enfermedad rara, genética y hereditaria.


La sangre de la recién nacida queda ahora resguardada en el Banco de Cordón Umbilical de Málaga dispuesta para encontrar el momento preciso en el que el hermano requiera de un trasplante. "La familia está feliz y esperanzada con este momento. Aunque son conscientes de que les queda un largo camino para completar esta felicidad", ha mencionado la consejera de Salud, Marina Álvarez, en el centro hospitalario en nombre de los padres, que han preferido mantener su anonimato. "No se sabe cuándo será el trasplante, porque cada enfermedad tiene un tiempo y una indicación, pero sí sabemos que los trasplantes idénticos de compatibilidad (HLA) son la mejor opción, casi la única en este tipo de enfermedades para tener un éxito asegurado", ha resaltado Antiñolo.



La aprobación en 2006 de la Ley de Reproducción Humana Asistida ha permitido que ahora se puedan realizar estos procedimientos, que en este caso ha consistido en realizar un análisis genético a preembriones obtenidos por técnicas de fecundación in vitro antes de ser transferidos al útero de la madre, lo que permite seleccionar los que están libres de la carga genética. Son métodos que han funcionado en tres de los 10 casos realizados en Andalucía de estas características. El primero sucedió en 2008, Javier curó a su hermano Andrés por un trasplante de cordón umbilical y gestó así un hito como el primer bebé tratado genéticamente en España para curar a su familiar. En 2012 nacería Estrella, que salvaría a su hermano Antonio de una aplasia severa.








"El equipo realiza un magnífico trabajo. Son un ejemplo de profesionales comprometidos con la sanidad pública y que están al más alto nivel de la medicina internacional, como demuestran sus resultados", ha agradecido la consejera. Desde que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) incluyera en 2005 en su cartera de servicios el DGP para que los padres portadores de enfermedades hereditarias pudieran tener hijos sanos, han nacido en Andalucía 72 menores libres de la patología genética de sus padres y otros ocho están en proceso.

Crean minintestinos funcionales a partir de células madre humanas

Fuente: http://www.abc.es/salud/tecnologia-salud/abci-crean-minintestinos-funcionales-partir-celulas-madre-humanas-201710111505_noticia.html


Trasplantados en ratas, los segmentos tienen la capacidad de liberar nutrientes al torrente circulatorio de una forma totalmente natural.



Las células madre pluripotentes inducidas (iPS) representan, según la opinión de numerosos expertos, el futuro de la medicina regenerativa. No en vano, estas iPS tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de célula del organismo, por lo que, cuando menos en teoría, pueden ser utilizadas para crear órganos y tejidos sanos con los que reemplazar a aquellos deteriorados por una lesión o enfermedad o, simplemente, por el paso de los años. De hecho, en los últimos años ya se han desarrollado distintos ‘organoides’ –esto es, de estructuras tridimensionales que imitan lo que sucede en un órgano– a partir de iPS humanas, caso entre otros de ‘mini-retinas’, ‘mini-estómagos’ o ‘mini-hígados’. Y ahora, investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EE.UU.) han dado un paso más allá al lograr ‘crear’ a partir de estas células madre segmentos del intestino delgado que, una vez trasplantados en un modelo animal –ratas–, tienen la capacidad de liberar nutrientes al torrente circulatorio. O lo que es lo mismo, son capaces de llevar a cabo, si bien parcialmente, la digestión.


Como explica Harald Ott, director de esta investigación publicada en la revista «Nature Communications», «en nuestro trabajo hemos sido capaces de cerrar la brecha entre la diferenciación celular –promoviendo que las células madre se transformen en un tipo específico de célula– y la generación de un tejido que muestra una funcionalidad de alto nivel, como sería en este caso la perfusión vascular y la absorción de nutrientes. Así, y si bien estudios previos han documentado la diferenciación exitosa de organoides a partir de iPS, nuestro trabajo describe una tecnología que posibilita que estas pequeñas unidades de tejido formen injertos de mayor escala que un día podrían usarse para el reemplazo de órganos».



La extirpación quirúrgica de segmentos del intestino delgado es una práctica que debe acometerse hoy en día en el tratamiento de algunos pacientes con enfermedades gastrointestinales graves, caso entre otras de la enfermedad de Crohn. El resultado es que los pacientes intervenidos padecen un trastorno denominado ‘síndrome del intestino corto’ y, en muchos casos, se ven abocados a alimentarse por vía intravenosa. Sin embargo, existe una solución para paliar este síndrome de intestino corto: el trasplante de intestino delgado. Pero hay un problema: el número de donantes es siempre insuficiente para suplir la demanda de trasplantes. Es decir, hace falta una fuente alternativa de órganos –en este caso, de intestinos– para poder responder a las necesidades de los pacientes susceptibles de someterse a un trasplante.


La técnica empleada en el estudio consiste en coger un órgano y administrar un detergente para eliminar todas las células –un proceso denominado ‘descelularización’–, lo que da como resultado un ‘órgano hueco’ o, lo que es lo mismo, una estructura o andamio del órgano formado por la matriz extracelular que puede ‘rellenarse’ nuevamente con las células apropiadas. Y si bien los autores ya habían empleado previamente esta técnica para generar pulmones y riñones en modelos animales –ratas– e, incluso, regenerar células del miocardio en corazones humanos descelularizados, en el nuevo trabajo la emplearon para descelularizar segmentos de 4 centímetros de intestino delgado de ratas.



Lógicamente, la dificultad de la técnica no se encuentra tanto en lograr una estructura hueca del órgano como en rellenarla, lo que requiere la generación a partir de células madre de células epiteliales para la pared intestinal y de células endoteliales para los vasos sanguíneos. Así, lo que hicieron los autores fue promover la diferenciación de iPS humanas en células precursoras intestinales y colocarlas en los segmentos descelularizados. Y posteriormente, una vez formada la capa de epitelio al cabo de dos semanas, ‘repoblaron’ los canales vasculares con células endoteliales humanas generadas a partir de las iPS. El resultado es un ‘prototipo’ de segmento de intestino delgado que deberá ser introducido en un biorreactor de perfusión para su maduración –lo que se logra al cabo de tan solo siete días.


Pero una vez madurados, ¿estos segmentos son realmente funcionales? Pues sí. Los experimentos in vitro constataron el paso de sangre a través de los nuevos vasos sanguíneos y la transferencia de glucosa y ácidos grasos desde el interior de los segmentos al torrente circulatorio. Además, las células epiteliales que repoblaron las paredes de los segmentos mostraron la misma estructura polarizada que se observa en los epitelios intestinales naturales.



Finalmente, los autores unieron algunos de los segmentos intestinales ‘repoblados’ a las arterias carótidas y las venas yugulares de ratas, observando cómo los vasos sanguíneos de los segmentos se llenaban inmediatamente de sangre y cómo las inyecciones de glucosa y ácidos grasos administrados a las cuatro semanas en los segmentos daban lugar a un incremento de los niveles sanguíneos de azúcar y lípidos de los animales –un resultado que confirmó la absorción de nutrientes–. Es más; los segmentos también presentaron algunos tipos de células típicas de las paredes intestinales que, sin embargo, no se detectaron durante su ‘repoblación’ y cultivo, lo que indica que el proceso de maduración del tejido continúa una vez es transferido a un animal vivo.



Como concluye Harald Ott, «nuestros experimentos con animales vivos muestran que las iPS humanas diferenciadas en células intestinales pueden ensamblarse en un injerto intestinal con un alto nivel de organización y conectadas al sistema vascular de un receptor para permitir la absorción de nutrientes. El próximo paso será lograr una mayor maduración de los injertos y adaptarlos al tamaño del ser humano, para que así puedan algún día ofrecer una alternativa más accesible que los trasplantes de intestino delgado para los pacientes con el síndrome de intestino corto. Además, estos injertos específicos para cada paciente y ‘a demanda’ no requerirán, al menos en teoría, el uso de fármacos inmunosupresores».

Reparar sin destruir

Fuente: http://www.diariomedico.com/2017/10/14/opinion-participacion/el-escaner/reparar-sin-destruir


Las nuevas técnicas de corrección genética ya se están probando en embriones humanos. Los primeros ensayos han originado, sin embargo, varias llamadas a la prudencia y a un debate que involucre a toda la sociedad.









A finales del mes pasado, la revista 'Protein & Cell' publicó los ensayos de corrección genética en embriones humanos clonados con talasemia beta a cargo del equipo de Junjiu Huang, de la Universidad Sun Yat-sen, en Guangzhou, China. En lugar de usar la técnica CRISPR, que reemplaza secciones enteras de genes, modificaron solo letras (bases) de ADN mediante una tecnología de edición genética desarrollada en Estados Unidos por el equipo de David Liu, de la Universidad de Harvard, también denominada 'cirugía química'.


Según informaba 'Nature' hace una semana, hasta ahora se han publicado ocho estudios sobre edición genética en embriones humanos, cinco de ellos en los dos últimos meses: algunos han analizado las tecnologías de corrección, otros han editado mutaciones patológicas y otros han estudiado mecanismos del desarrollo embrionario; ninguno ha permitido a los embriones desarrollarse más de 14 días. El mismo equipo chino publicó en abril de 2015 en la misma revista el primer estudio, en el que usaron la técnica CRISPR-Cas9 para reemplazar el gen HBB, cuya mutación se asocia a la talasemia beta. Los autores reconocieron que la eficacia lograda fue baja: de 86 embriones tratados, 71 sobrevivieron, 54 se analizaron y, de ellos, 28 presentaban el ADN editado, pero sólo unos pocos incorporaban la modificación genética. En el ensayo de ahora informan de que en 8 de 20 embriones clonados lograron convertir la base G errónea en la A correcta en una o ambas copias del gen HBB. La tasa no es muy alta y además no se corrigieron todas las células de los ocho embriones; tampoco pudieron evitar el mosaicismo.


También el pasado 20 de septiembre, el equipo de Kathy Niakan, del Instituto Francisc Crick, en Londres, informaba en 'Nature' de que, con el permiso de la Human Fertilisation and Embriology Authority británica, había usado embriones humanos desechados de clínicas de fecundación y donados por sus dueños para analizar los estadios tempranos del desarrollo embrionario manipulando el gen OCT4, esencial para esa etapa.


Y a comienzos de agosto pasado, los grupos de Shoukhrat Mitalipov, en la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón; de Juan Carlos Izpisúa en el Instituto Salk, en California; de Jin-Soo Kim, del Instituto de Ciencias Básicas, en Seúl, y el centro de secuenciación genómica chino BGI, publicaban en 'Nature' la corrección, mediante CRISPR-Cas9 en células madre de pluripotencialidad inducida (iPS) derivadas de la piel de un varón con miocardiopatía hipertrófica, de la copia mutada del gen MYBPC3. La enzima Cas9 cortó el gen alterado para que el ADN celular desplegara sus mecanismos de reparación. Luego introdujeron esas células en una serie de óvulos sanos fecundados con espermatozoides del paciente. Lo sorprendente fue que, en lugar de usar la plantilla de ADN suministrada, los embriones recurrieron a la copia sana del gen para corregir la mutación. Juan Carlos Izpisúa, profesor del Laboratorio de Expresión Genética del Instituto Salk, dijo que "la corrección del alelo masculino no ocurrió, como uno esperaría, gracias al ADN que aportamos, sino que se debió al alelo femenino correcto. Es un mecanismo que no está presente en las células somáticas".



Estos intentos han despertado desde sus inicios llamadas a la cautela por lo que implican de manipulación de embriones y de su línea germinal. En julio pasado, una veintena de investigadores y representantes de comités de ética europeos, entre los que estaba Lluís Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, publicaban en 'Transgenic Research' un documento en el que exponían la necesidad de evaluar las implicaciones éticas, legales y sociales asociadas a las nuevas técnicas de edición genética, así como los beneficios, limitaciones y posibles riesgos de estas tecnologías tan prometedoras, como el posible mosaicismo (generación de múltiples mutaciones en el lugar editado) y la aparición de mutaciones en lugares distintos del genoma con secuencias parecidas.


Y a comienzos de agosto, once organizaciones científicas relacionadas con la genética de América y Asia publicaban en 'The American Journal of Human Genetics' un informe en el que solicitaban más evidencias, justificaciones éticas, transparencia y debate público antes de extender estas técnicas. "Mientras la edición de la línea germinal podría usarse teóricamente para prevenir un trastorno genético, su uso potencial plantea numerosas cuestiones científicas, éticas y sociales, necesitadas de un debate social; no pueden ser respondidas solo por los científicos", escribía Derek T. Scholes, directivo de la Sociedad Americana de Genética Humana.



En relación con la tentación eugenésica y los bebés de diseño, algo que por otra parte ya se hace mediante la selección embrionaria en los centros de reproducción asistida, un editorial de agosto pasado en 'The Lancet' afirmaba que "la edición genética de embriones podría complementar o ser una alternativa al diagnóstico genético preimplantacional (DGP), sobre todo si la fertilidad está amenazada por mutaciones heredadas como la del BRCA1. A la inversa, la edición de embriones humanos puede ser vista como más ética que el DGP, pues su meta no es la destrucción de embriones (imperfectos) sino su reparación".


En esta línea, Juan Carlos Izpisúa comentó que "el desarrollo apropiado de estas tecnologías podría encaminarse a la corrección, no del embrión, sino de los precursores de gametos masculinos y femeninos para parejas con síndromes recesivos muy graves, lo que mitigaría aspectos éticos y de seguridad, así como a la corrección in utero de enfermedades genéticas graves, como el síndrome de Down".

Diseñan un intestino delgado funcionante en modelo animal

Fuente: http://aparato-digestivo.diariomedico.com/2017/10/10/area-cientifica/especialidades/aparato-digestivo/disenan-un-intestino-delgado-funcionante-en-modelo-animal


Un segmento de intestino delgado, obtenido a partir de células iPS humanas, que mantiene la capacidad de absorción de nutrientes se injerta con éxito en ratas.



Fragmento del intestino descelularizado de rata tras la repoblación con células epiteliales humanas (en verde) y endoteliales (rojo).




Sobre la base de células madre de pluripotencialidad inducida (iPS), un grupo de científicos del Hospital General de Massachusetts (MGH) ha logrado trasplantar en ratas un injerto de intestino delgado vascularizado capaz de hacer llegar los nutrientes al torrente sanguíneo, como lo haría el órgano funcionante. Este logro se publica en Nature Communications y supone un avance más hacia la consecución de organoides que algún día puedan ser útiles en el trasplante.


Más concretamente, este trabajo apunta una posible contribución terapéutica para los pacientes con síndrome de intestino corto. Dicha afección se trata ahora con trasplante intestinal. El desarrollo de intestino a partir de las células del propio paciente, mediante la diferenciación de células iPS, podría facilitar el acceso a injertos trasplantables que además no generarían rechazo inmunológico en el receptor. Sin embargo, una dificultad para llevar adelante esta estrategia es desarrollar estructuras que puedan albergar las células del endotelio intestinal: las estructuras artificiales han tenido un éxito limitado en los experimentos, mientras que las llamadas estructuras descelularizadas hasta ahora carecían de la vascularización necesaria para poder restaurar la absorción de nutrientes.


En este trabajo, encabezado por Harald Ott, del Departamento de Cirugía y del Centro de Medicina Regenerativa del MGH, se ha obtenido una estructura capaz de vascularizarse y de realizar transferencia de nutrientes. Para ello, los investigadores retiraron las células de un segmento de 4 cm del intestino delgado de una rata con un método que preservaba la vascularización. Después, revistieron ese armazón con dos tipos de células: para reconstruir la capacidad absortiva de los nutrientes, primero emplearon células epiteliales derivadas de células madre humanas con las que desarrollaron varios grupúsculos celulares, que se fusionaron en la estructura con la ayuda de un tubo de silicona. Dos semanas después, añadieron células endoteliales.


Las tasas de transferencia de nutrientes fueron similares a las medidas en las muestras de intestino tomadas de ratas; cuatro semanas después del implante en el animal, el intestino bioartificial continuaba sobreviviendo y madurando.


"Nuestro experimento in vivo muestra que las células iPS humanas pueden formar un tejido intestinal similar al del órgano, con un elevado grado de organización y conectado a la vasculatura del receptor para asegurar la absorción de nutrientes después del trasplante", dice Ott. "El siguiente paso es madurar esos injertos y desarrollarlos a tamaño humano, para que un día puedan ser una alternativa en el trasplante en pacientes con intestino delgado corto".

sábado, 21 de octubre de 2017

Las células madre del cordón umbilical son eficaces para tratar la insuficiencia cardiaca

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-celulas-madre-cordon-umbilical-eficaces-para-tratar-insuficiencia-cardiaca-201709261810_noticia.html


La terapia con células madre mejora de forma notable y sostenida la capacidad del corazón para bombear sangre y la calidad de vida de los pacientes.


El cordón umbilical es una fuente rica en células madre




La insuficiencia cardiaca es una enfermedad en la que el corazón se encuentra debilitado y no late con la suficiente fuerza para satisfacer las necesidades del organismo. Una patología que, a pesar de los avances médicos, cuenta con muy pocos tratamientos capaces de frenarla, menos aún de curarla. El resultado es que en la mitad de los afectados acaban falleciendo en los primeros cinco años tras el diagnóstico. Sin embargo, este panorama desalentador podría cambiar drásticamente en un futuro próximo. Y es que como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de los Andes en Santiago de Chile (Chile), la infusión de células madre hematopoyéticas –esto es, de las células madre que finalmente se diferenciarán en una célula sanguínea, caso de un glóbulo rojo o blanco o de una plaqueta– procedentes de la sangre del cordón umbilical es eficaz a la hora de mejorar la funcionalidad del miocardio y la calidad de vida de los pacientes con insuficiencia cardiaca.


Como explica Jorge Bartolucci, director de esta investigación publicada en la revista «Circulation Research», «los tratamientos farmacológicos convencionales pueden resultar ineficaces a la hora de controlar la insuficiencia cardiaca, y los pacientes suelen acabar requiriendo terapias mucho más invasivas como dispositivos mecánicos para la asistencia ventricular o un trasplante de corazón».


Y en este contexto, apunta Fernando Figueroa, co-autor de la investigación, «nuestros resultados, ciertamente alentadores, podrían allanar el camino para una nueva terapia no invasiva y muy prometedora para un grupo de pacientes con un pronóstico sombrío».


Distintos estudios han constatado el enorme potencial que presenta el uso de células madre de la médula ósea en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca. Sin embargo, hasta el momento nunca se había evaluado el posible uso de la administración intravenosa de células madre del cordón umbilical en esta situación. Todo ello a pesar de que, como destacan los autores, «estas células madre resultan especialmente atractivas porque son fácilmente accesibles, se encuentran ampliamente disponibles y es poco probable que causen complicaciones inmunes. Además, se encuentran libres de las preocupaciones éticas que rodean a las células madre embrionarias».


En el estudio, los investigadores administraron infusiones intravenosas de células madre derivadas de cordón umbilical o placebo a 30 pacientes que, con edades comprendidas entre los 18 y los 75 años, habían sido diagnosticados de insuficiencia cardiaca estable. Todos los cordones umbilicales procedían de placentas cedidas voluntariamente por donantes sanos nacidos a término mediante placenta y completamente informados.


Los resultados mostraron que, comparada frente a la administración de placebo, la terapia con células madre se asoció con una mejora sostenida y estadísticamente significativa de la capacidad del corazón para bombear sangre durante los 12 meses que siguieron a la intervención. En consecuencia, los pacientes que recibieron el tratamiento ‘activo’ mostraron una notable mejoría en su funcionalidad para acometer las actividades cotidianas y en su calidad de vida.


Pero además de eficaz, ¿este innovador procedimiento es también seguro? Pues sí. El estudio mostró la ausencia de efectos adversos asociados al tratamiento. Es más; ninguno de los pacientes que recibieron las células madre desarrolló ‘aloanticuerpos’, es decir, anticuerpos frente a los antígenos –en este caso, ‘aloantígenos’– que, procedentes de otro ser humano, son genéticamente distintos, lo que provoca que se desencadene una respuesta inmune. Una complicación ciertamente común en los pacientes receptores de un trasplante de órganos o de una transfusión sanguínea.



En definitiva, la terapia con células madre de la sangre del cordón umbilical presenta un gran potencial para, si no revertir la enfermedad, mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes con insuficiencia cardiaca.


Como concluye Fernando Figueroa, co-autor de la investigación, «la insuficiencia cardiaca afecta a cerca de 37 millones de personas en todo el mundo. De confirmarse en estudios más grandes, nuestros hallazgos podrían ofrecer una nueva opción terapéutica muy prometedora para una enfermedad que a día de hoy cuenta con muy pocas alternativas».

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Transforman un fibroblasto directamente en neurona motora

Fuente: http://neurologia.diariomedico.com/2017/09/07/area-cientifica/especialidades/neurologia/transforman-un-fibroblasto-directamente-en-neurona-motora


La conversión de una célula de piel a neurona, sin pasar por el estado de pluripotencialidad, plantea nuevas opciones para investigar enfermedades neurodegenerativas.


Motoneuronas derivadas de fibroblasto de una mujer sana de 42 años.




Un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en Saint Louis ha diferenciado células de la piel de adultos sanos directamente en neuronas motoras, sin pasar por un estado de células madre. Esta técnica permite estudiar las neuronas motoras del sistema nervioso central humano en el laboratorio, lo que constituiría una novedosa fuente de investigación. El estudio se publica en Cell Stem Cell.


Al evitar pasar al estado de pluripotencialidad, como paso previo a la diferenciación en neuronas, se elude la posibilidad de que las células madre "olviden" la edad de las células originarias de la piel, por tanto, la del paciente. Mantener esa edad cronológica en las neuronas resultantes es vital para el estudio de las enfermedades neurodegenerativas, que se desarrollan en personas de diferentes edades y empeoran a lo largo de décadas.


"En este estudio, sólo utilizamos células de la piel de adultos sanos desde los 20 a los 60 años", dice el autor del trabajo Andrew S. Yoo, profesor de Biología del desarrollo, y que trabaja desde hace varios años en esta línea de investigación. "Nuestra investigación reveló cómo pequeñas moléculas de ARN pueden trabajar con los factores de transcripción para generar un tipo específico de neuronas, en este caso neuronas motoras. En el futuro, nos gustaría estudiar las células de la piel de pacientes con trastornos de las neuronas motoras".


Para convertir las células de la piel en neuronas motoras, los investigadores expusieron a las células de la piel a señales moleculares que suelen estar presentes en niveles elevados en el cerebro. En concreto, emplearon dos microARN (miR-9 y miR-124), conocidos por su papel en el reempaquetado de las instrucciones genéticas de la célula.


Los investigadores caracterizaron al detalle este proceso de reempaquetado. Así hallaron que la adición de dos señales más a estos microARN -los factores de transcripción ISL1 y LHX3- transformó las células de la piel en motoneuronas de la médula espinal.


Este cóctel con microARN y factores de transcripción despliega las instrucciones necesarias para que aparezcan las neuronas motoras; al compararlas con las neuronas motoras normales del ratón, parecen también normales en términos de activación y desactivación de genes, así como de funcionamiento. Pero los científicos no pueden estar seguros de que las células obtenidas coincidan con las neuronas motoras humanas naturales, ya que es difícil obtener muestras de adultos.

Neuronas derivadas de iPS son seguras y eficaces en modelo simio de Parkinson

Fuente: http://neurologia.diariomedico.com/2017/08/30/area-cientifica/especialidades/neurologia/neuronas-derivadas-de-ips-son-seguras-y-eficaces-en-modelo-simio-de-parkinson


Un equipo de científicos del CiRA de Kioto ha demostrado en experimentos con primates la seguridad y viabilidad de la terapia celular en la enfermedad Parkinson.


Jun Takahashi, de CiRA de la Universidad de Kioto, en un encuentro científico sobre células madre.




La terapia con células madre ha logrado restaurar la función nerviosa en un modelo simio de la enfermedad de Parkinson, según publica un estudio en Nature. Este trabajo preclínico revela que la implantación de neuronas dopaminérgicas obtenidas de células madre pluripotentes inducidas (iPS) puede mejorar el movimiento en estos animales, según se ha visto a los dos años del tratamiento. Estos resultados suponen un avance hacia el tratamiento con células madre en la enfermedad de Parkinson.


Se trata de la primera investigación a largo plazo realizada sobre modelos primates con neuronas dopaminérgicas derivadas de células iPS humanas. En este trabajo, Jun Takahashi y otros científicos del Centro para la Investigación y Aplicación de las Células iPS (CiRA), en la Universidad de Kioto, evaluaron la seguridad y la función de esas neuronas implantándolas en los cerebros de monos. Demostraron así su capacidad de supervivencia a largo plazo, que funcionaban como neuronas dopaminérgicas en el mesencéfalo y que fueron capaces de restaurar una gama de movimientos. En cuanto a la seguridad, las células no generaron tumores al menos durante dos años y exhibieron una respuesta inmune leve o nula.


"Nuestra investigación ha demostrado que las neuronas dopaminérgicas obtenidas de células iPS son tan buenas como las del cerebro medio fetal. Debido a que las células iPS son fáciles de obtener, podemos estandarizarlas para que solo se usen las mejores para la terapia", dice el neurocirujano Takahashi.


De hecho, el número de neuronas dopaminérgicas que perduraron en el experimento varió entre los animales, y los autores identificaron las firmas genéticas que pueden explicar esas diferencias y que podrían servir para seleccionar las mejores líneas celulares en un entorno clínico. En total, son once genes los que podrían marcar la calidad de los progenitores celulares. Uno de esos es Dlk1.


"Dlk1 es uno de los marcadores predictivos de la calidad celular para las neuronas dopaminérgicas desarrolladas a partir de células madre embrionarias y trasplantadas a ratas. Encontramos este gen en neuronas dopaminérgicas injertadas en mono. Estamos investigando el gen DLK1 para evaluar la calidad de las células para aplicaciones clínicas".


El equipo científico espera poder reclutar a pacientes para esta terapia con células iPS antes de finales del próximo año. "Este estudio es nuestra respuesta para llevar las células iPS a los entornos clínicos", afirma Takahashi.



En otro estudio relacionado, que se publica en Nature Communications, y coordina también Jun Takahashi, se presenta un enfoque para mejorar la supervivencia después del trasplante de las neuronas derivadas de las células iPS. Los científicos muestran que el emparejamiento del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) de las células iPS con el del receptor mejora la supervivencia de las células injertadas. La concordancia del MHC no evita completamente la reacción inmune, por lo que los autores proponen que este enfoque se utilice junto con la inmunosupresión; sin embargo, señalan que la concordancia de CMH podría reducir la dosis y duración requeridas de esos tratamientos inmunosupresores.

Desarrollan una terapia con células madre para fibrosis pulmonar, la fibrosis quística y la EPOC

Fuente: http://www.diariomedico.com/2017/08/04/area-cientifica/especialidades/neumologia/desarrollan-una-terapia-con-celulas-madre-para-fibrosis-pulmonar-quistica-y-epoc


Los dos tratamientos con fármacos aprobados por la Agencia Americana del Medicamento para la fibrosis pulmonar idiopática reducen los síntomas, pero no detienen el proceso de la enfermedad subyacente. Actualmente el único tratamiento eficaz es un trasplante de pulmón.

Los investigadores han estudiado la posibilidad alternativa de utilizar células madre para tratar la fibrosis pulmonar idiopática y otras enfermedades del pulmón, ya que son capaces de proliferar y reparar lesiones.



Un momento del trasplante celular intratraqueal con fibrobroncoscopia.




Un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU) ha desarrollado un tratamiento de células madre, obtenidas del pulmón, para la fibrosis pulmonar idiopática (IPF, por sus siglas en inglés), enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la fibrosis quística.


Los dos tratamientos con fármacos aprobados por la Agencia Americana del Medicamento para la fibrosis pulmonar idiopática reducen los síntomas pero no detienen el proceso de la enfermedad subyacente. De hecho, actualmente, el único tratamiento eficaz es un trasplante de pulmón, que conlleva un alto riesgo de mortalidad e implica el uso a largo plazo de fármacos inmunosupresores.


Los científicos han estado estudiando la posibilidad alternativa de utilizar células madre para tratar la fibrosis pulmonar idiopática y otras enfermedades del pulmón, ya que son capaces de proliferar y reparar lesiones. Algunos tipos de células madre tienen propiedades anti-inflamatorias y anti-fibrosis que las hacen particularmente atractivas para tratamientos potenciales en enfermedades como las fibrosis.


En el estudio, los científicos se han centrado en un conjunto de células madre y células de apoyo que residen en los pulmones y que se pueden cultivar a partir de tejido pulmonar biopsiado. Como los científicos informaron en un documento inicial en 2015, estas células tienen "poderosas" propiedades regenerativas cuando se aplicaron a un modelo de ratón con fibrosis pulmonar.


En concreto, el primero de los dos nuevos estudios, publicado en Respiratory Research, los investigadores demostraron que podían obtener células esferoides pulmonares de pacientes con enfermedad pulmonar con un procedimiento relativamente no invasivo llamado biopsia transbronquial.


Asimismo, en el segundo estudio, publicado en la revista Stem Cells Translational Medicine, indujeron una condición de fibrosis pulmonar en ratas, semejante a la fibrosis pulmonar idiopática que padecen las personas. Posteriormente, inyectaron las nuevas células madre, observando cómo aumentaban las células pulmonares globales más sanas y se reducía la inflamación pulmonar.

La terapia celular mejora las secuelas en la lesión medular crónica

Fuente: http://neurocirugia.diariomedico.com/2017/07/18/area-cientifica/especialidades/neurocirugia/la-terapia-celular-mejora-las-secuelas-en-la-lesion-medular-cronica


La terapia con células madre autólogas ha demostrado en diversos ensayos clínicos su eficacia para atenuar las secuelas en pacientes con lesión medular.



Luis Geffner, Mercedes Zurita y Jesús Vaquero junto a los pacientes Andrés Herrera, Marisa Pina y Raúl Otero, en el curso de la UAM.




"El programa de Terapia Celular para Discapacidad Neurológica del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, único en la sanidad pública, busca introducir en nuestros hospitales las técnicas de terapia celular en pacientes con secuelas de daño medular y cerebral. Por ahora, teniendo en cuenta las características de estos nuevos tratamientos, se están desarrollando como ensayos clínicos no comerciales, bajo la supervisión y aprobación de la Agencia Española del Medicamento y nuestro comité ético de Ensayos Clínicos", expone Jesús Vaquero, jefe de Servicio de Neurocirugía del mencionado centro madrileño. Vaquero dirige un curso, enmarcado dentro de este programa, que tiene lugar en la Universidad Autónoma de Madrid.


El catedrático de Neurocirugía, junto a Mercedes Zurita, directora técnica de la Sala de Producción Celular, la "sala blanca" donde se elabora el fármaco a partir de las células de los enfermos, explicaron todo el proceso de investigación que les ha llevado al actual tratamiento en lesión medular prostraumática y en daño cerebral adquirido. Zurita ha detallado los resultados obtenidos en las diferentes secuelas de la lesión medular, desde la recuperación de la sensibilidad a la mejoría en el control de esfínteres o en la función sexual.


Algunos de los pacientes que han participado en esos ensayos pioneros también participan en el curso, contando desde su perspectiva los beneficios del tratamiento. De hecho, como Zurita ha recordado, "sin ellos no habríamos llegado a este punto del conocimiento; como suelo decirles bromeando somos un equipo: los pacientes mejoran con esta terapia pero nosotros, clínicos e investigadores, aprendemos de ellos". Para Vaquero, además, es importante explicar bien a los pacientes qué puede conseguirse con estos tratamientos, siempre con las necesarias garantías de seguridad. En ese aspecto, el neurocirujano ha lamentado la proliferación de tratamientos "similares" en clínicas privadas que no respetan esas garantías, generan falsas expectativas y hacen un enorme daño al desarrollo de la terapia celular.


El curso se clausura con una conferencia del profesor Luis Geffner, director del Grupo de trabajo Células madre/Stem Cells de Ecuador, y uno de los pioneros de estos tratamientos en Latinoamérica; de hecho, su grupo publicó uno de los primeros estudios clínicos de terapia celular en lesionados medulares.

sábado, 1 de julio de 2017

Desarrollado el primer ‘mini-colon’ humano a partir de células madre

Fuente: http://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-desarrollado-primer-mini-colon-humano-partir-celulas-madre-201706221804_noticia.html


Los nuevos organoides posibilitan un estudio mucho más preciso de las enfermedades del colon y facilitarán en el futuro el desarrollo de tejidos y órganos para el trasplante.



Imagen por microscopía confocal de un 'mini-colon' derivado de iPS humanas.





Las células madre pluripotentes (iPS) tienen la capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de célula del organismo, por lo que, cuando menos en teoría, pueden ser utilizadas para crear órganos y tejidos sanos con los que reemplazar a aquellos deteriorados por una lesión o enfermedad o, simplemente, por el paso de los años. Tal es así que las terapias con células madre podrían suponer el futuro de la medicina regenerativa, cuando no de la medicina en general. Un futuro, además, que podría encontrarse a la vuelta de la esquina. Y es que en los últimos años se han dado pasos agigantados en esta dirección con el desarrollo de distintos ‘organoides’ –esto es, de estructuras tridimensionales que imitan lo que sucede en un órgano– a partir de células madre humanas, caso entre otros de ‘mini-retinas’, ‘mini-estómagos’ o ‘mini-hígados’. Unos avances a los que se suma, como muestra un estudio dirigido por investigadores del Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati (EE.UU.), la ‘creación’ de un colon embrionario –o ‘mini-colon’– derivado de iPS humanas, lo que permitirá un estudio mucho más preciso de las patologías del tramo final del tracto gastrointestinal y, en el futuro, el desarrollo de tejidos sanos para su trasplante.


Como explica James Wells, director de esta investigación publicada en la revista «Cell Stem Cell», «las enfermedades que afectan a esta región del tracto gastrointestinal son altamente prevalentes, caso de la colitis, del cáncer de colon o del síndrome del intestino irritable. Hasta ahora, la manera en la que hemos podido estudiar estas enfermedades ha estado ciertamente limitada dado que, entre otros aspectos, los modelos animales como los ratones no recrean de forma precisa los procesos que tienen lugar en el tracto gastrointestinal en las enfermedades humanas. Así, este nuevo sistema posibilita una recreación muy efectiva de las patologías y el desarrollo en humanos».



Los autores del nuevo trabajo ya tenían experiencia en la generación de organoides a partir de iPS humanas. De hecho, en 2009 ya fueron capaces de crear un ‘mini-intestino’ en fase embrionaria con un sistema nervioso funcional y dos de las regiones –el antro y el fundus– que se encuentran en el estómago humano. Sin embargo, parece que el desarrollo de un ‘mini-intestino’ o de cualquier otra región del tracto gastrointestinal es muy fácil cuando se compara con un ‘mini-colon’. Y es que hasta ahora no se sabía nada sobre los procesos genéticos y moleculares que inducen a las iPS a diferenciarse y unirse para formar un organoide colónico funcional.



En primer lugar, los autores recurrieron a tejidos de modelos animales –ratones y ranas– y humanos para identificar las señales moleculares que orquestan el desarrollo embrionario del intestino posterior, esto es, la región a partir de la cual se forma todo el intestino delgado –incluido el colon–. Y lo que vieron es que la proteína SATB2 –una proteína ligante de ADN que facilita la organización estructural de los cromosomas en los núcleos celulares– es la responsable de coordinar todo este proceso tanto en los animales como en humanos.


En segundo lugar, observaron que el factor de crecimiento denominado ‘proteína morfogénica ósea’ (BMP) es totalmente necesario para que la SATB2 lleve a cabo su función y ‘empuje’ a las iPS a diferenciarse y desarrollar los tejidos que darán lugar al intestino posterior. Así, lo que hicieron fue añadir este BMP a los cultivos de iPS durante tres días, lo que provocó la activación de un grupo de genes que, denominados ‘HOX’, regulan todo el desarrollo embrionario del organismo –desde los dedos de los pies hasta la cabeza–. En definitiva, la adición de SATB2 y de BMP es la clave para convencer a las iPS para que formen un ‘mini-colon’ funcional. Pero, ¿es realmente funcional? Es decir, ¿actúa como lo haría un colon humano generado de forma natural?


Para responder a esta pregunta, los autores trasplantaron los nuevos organoides en las cápsulas renales de ratones a los que habían sometido a un estado de inmunosupresión –o lo que es lo mismo, a los que habían ‘apagado’ su sistema inmune para que no se produjera un rechazo del trasplante–. Y lo que vieron es que, una vez en los animales, los organoides asumieron la forma, estructura y características celulares y moleculares del colon humano.


En definitiva, y en espera de que el procedimiento posibilite en el futuro el desarrollo de colones –que no simples ‘mini-colones’– para su trasplante, los organoides abren una nueva etapa en la investigación de las enfermedades de la última región del tracto gastrointestinal.


Como indica Jorge Munera, co-autor de la investigación, «al exponer a estos organoides a los desencadenantes inflamatorios, podremos conocer cómo las capas celulares del colon y las células sobre las que se disponen cooperan para responder a la inflamación. Un estudio que podría ser muy relevante para los pacientes con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa. Y dado que la flora intestinal se concentra mayoritariamente en el colon, los organoides también podrían utilizarse para recrear el microbioma humano tanto en la salud como en la enfermedad».


Es más; como apuntan los autores, los nuevos organoides del colon también podrían utilizarse como plataforma para probar nuevos fármacos antes de que sean utilizados en los ensayos clínicos. Y es que como recuerda James Wells, «la mayoría de los fármacos orales son absorbidos en el organismo a través del intestino».